Bue... les cuento, este es un cuento rotativo creado por nosotras las administradoras ( so , soso y yo). Como verán cada escrito esta de un color distinto y es porque cada una al escribir tiene un color:
Soso:rojo
So: azul
Yo: violeta
No esta terminada y todavia esta en proceso pro espero q les guste!
POLETH
Nuevamente aquellos alaridos me despertaron, mi respiración se acelera y
siento el sudor caer por mi rostro. La oscuridad no permite que vea lo que me
rodea, mas bien sé que hay en cada espacio de la pequeña habitación.
Coloco mi mano en el pecho, los
latidos de mi corazón son realmente veloces. Tomo aire lentamente y exhalo,
repitiendo esto varias veces hasta que tengo el valor para bajarme de la cama.
Mis pies tocan el frio piso provocando un escalofrío por todo mi cuerpo. Camino
hacia la ventana y allí está él nuevamente, mirándome desafiante.
Odio que me mire así. Simplemente no me gusta. Es
como si todos los acontecimientos del día no fuesen nada para él, como si yo no
fuese nada para él. Aunque ¿en realidad no lo soy? Ellos tenían razón, a él no
le importo, nunca lo hice y nunca lo haré.
Me alejo de la ventana y me pongo mis pantuflas.
Hace frío pero tengo que salir y enfrentármelo. Bajo las escaleras y salgo de
la casa. Allí está él, observándome con sus fríos y distantes ojos.
-¿No tienes frío?- dice, es
entonces cuando me doy cuenta de que sólo llevo puesto mi pijama. Me cruzo de
brazos y respondo:
- Eso no importa ahora... ¿Porqué estas aquí?- pregunto
sentándome en la acera dándole la espalda al hombre que me observa fijamente.
- Es una linda noche- responde.
-Sí, linda noche para espiar y molestar a alguien- río - ¿Qué
haces aquí, Caleb?-pregunto esperando una respuesta pero se queda en silencio-
¿Quieres hablar conmigo o esperarás que haga algo?- acerco mis rodillas hacia
mi pecho, un hormigueo recorre mi espalda, puedo sentir su intensa mirada sobre
mí ,entonces vuelvo a reír, esto me pone nerviosa pero no dejaré que me
intimide, esa no soy yo - Sabes, odio que te comportes tan fríamente conmigo-
tomo una piedra del suelo y la hago girar en mis manos – "Flota"-
susurro a la piedra y en un instante la piedra comienza a flotar en la palma de
mi mano, levemente pero lo hace -Mira, al fin puedo hacerlo, me costo, pero lo
logré- me giro para mostrarle la piedra, pero él ya no está. Dejo la piedra en
el suelo.
-Tenía que verte- susurra en mi oído, lo que hace que me
sobresalte.
-Tú...- solo puedo decir mientras mi corazón bombea rápidamente,
él se encuentra sentado a mi lado.
-¿Eso basta para responder a tu primera pregunta?-sonríe y luego
como si fuera la cosa menos pesada del mundo me toma en sus dos brazos y me
alza.
-¿QUÉ ESTÁS...?-comienzo a decir pero él me interrumpe.
- Vamos a tu
cuarto-manda.
En un abrir y cerrar de
ojos me encuentro recostada en la cama de la cual nunca me tendría que haber
levantado, fue muy mala idea salir a enfrentarlo.
-Caleb, por favor...- susurro, apenas audible. Su cuerpo está sobre mí, por primera vez siento su rostro a milímetros del mío.
-¿Por qué crees que he venido, Poleth?- susurra, y acerca su boca a mi oído mientras acaricia lentamente mis mejillas con las yemas de sus dedos.
Comienzo a temblar, esto definitivamente no terminara bien.
-Aléjate de mi imbécil- digo entre dientes. Cierro mis ojos y me concentro en ese florero sobre el escritorio que quise con ansias tirar, pero ahora podría ser de ayuda. Siento las vibraciones, se está moviendo, abro los ojos y allí esta levitando hacia la cabeza de Caleb, quien sonríe mostrando una perfecta dentadura.
-Es tu destino amor, no puedes escaparte de él.- veo como se arrodilla, sin dejar de mirarme sostiene el florero y lo hace regresar a su sitio. Maldigo por dentro, soy demasiado estúpida.
-Hueles tan bien.- me besa el cuello, un hormigueo se extiende por mi cuerpo. - Podría comerte si quisiera.
Nuestros labios se rozan, sus ojos negros me penetran, me siento totalmente en una especie de hipnosis.
Sin previo aviso me envuelve en un profundo beso. Con sus manos recorre mi cuerpo, las coloca al costado de mis caderas y con fuerza me acerca más cerca de él, entrelazamos las piernas. Noto su miembro sobre mi abdomen, suficiente.
Muerdo su carnoso labio inferior con fuerza y rápidamente me alejo, observando cómo me fulmina con la mirada.
-Esto no quedara así. Volveré.
Con la mano en la ensangrentada boca se aleja, dejándome nuevamente sola.
-Caleb, por favor...- susurro, apenas audible. Su cuerpo está sobre mí, por primera vez siento su rostro a milímetros del mío.
-¿Por qué crees que he venido, Poleth?- susurra, y acerca su boca a mi oído mientras acaricia lentamente mis mejillas con las yemas de sus dedos.
Comienzo a temblar, esto definitivamente no terminara bien.
-Aléjate de mi imbécil- digo entre dientes. Cierro mis ojos y me concentro en ese florero sobre el escritorio que quise con ansias tirar, pero ahora podría ser de ayuda. Siento las vibraciones, se está moviendo, abro los ojos y allí esta levitando hacia la cabeza de Caleb, quien sonríe mostrando una perfecta dentadura.
-Es tu destino amor, no puedes escaparte de él.- veo como se arrodilla, sin dejar de mirarme sostiene el florero y lo hace regresar a su sitio. Maldigo por dentro, soy demasiado estúpida.
-Hueles tan bien.- me besa el cuello, un hormigueo se extiende por mi cuerpo. - Podría comerte si quisiera.
Nuestros labios se rozan, sus ojos negros me penetran, me siento totalmente en una especie de hipnosis.
Sin previo aviso me envuelve en un profundo beso. Con sus manos recorre mi cuerpo, las coloca al costado de mis caderas y con fuerza me acerca más cerca de él, entrelazamos las piernas. Noto su miembro sobre mi abdomen, suficiente.
Muerdo su carnoso labio inferior con fuerza y rápidamente me alejo, observando cómo me fulmina con la mirada.
-Esto no quedara así. Volveré.
Con la mano en la ensangrentada boca se aleja, dejándome nuevamente sola.
El ruido del despertador me obliga a abrir los
ojos, en algún momento debo de haberme quedado dormida. El recuerdo de la noche
anterior sigue vivo en mi mente y me quema como si fuera fuego. Decido darme
una ducha para olvidar lo ocurrido. Entro en el pequeño cuarto de baño de mi
departamento, abro el agua y me quito el pijama y mi ropa interior y dejo que
el agua tibia limpie mis recuerdos. Me paro frente al agua que se ve más
cristalina por el sol que entra por la ventana, extiendo mis manos hacia
adelante haciendo que el agua caiga encima de ellas, cierro los ojos e imagino
una cascada, entonces siento que mis manos están secas. Abro los ojos. Lo he
logrado, he hecho que el agua evada mis manos y que forme una pequeña cascada
alrededor de ellas. Justo como él me enseñó. Intento evadir el recuerdo que
inunda mi mente pero ya es demasiado tarde. «Caleb y yo estábamos en el río, a
unos metros de nosotros había una cascada.
-Puedes pararte debajo y hacer que el agua no
te moje que te esquive.-dijo.
-No te creo.-aleje mi mirada de la suya.
-¿Quieres apostar?
-Siempre pierdo en las apuestas contigo.
-Lo sé, ven te enseñaré como hacerlo.
Agarró mi mano y casi me arrastró hacia la
cascada.
-Nos mojaremos y será tu culpa.-le advertí pero
no me hizo caso.
Nos paramos al borde de la cascada, él levanto
una mano y el agua se corrió formando un camino para nosotros dos. Me guió por
las rocas sin soltar mi mano.
-Ten cuidado, las piedras están resbalosas.- me
avisó, yo simplemente pude asentir.
Llegamos hasta la mitad de la cascada entonces
él me explicó:
-Tienes que imaginar que al cascada sale de tu
mano, que tú eres el agua por lo que no puede mojarte ni tocarte. ¿Entiendes?-
asentí- entonces dejaré que lo hagas sola.
-¡Espera no!- comencé a decir pero él ya había
bajado su mano, sin pensarlo levanté la mía, cerré los ojos e hice lo que me
decía.
“Cascada, soy una cascada. Agua, soy el agua”
pensé.
-Bien hecho.- escuché su voz en la lejanía por
lo que decidí abrir los ojos.
Lo había logrado, estaba debajo del agua pero
no me mojaba. Fue en ese entonces cuando me besó por primera vez, lo había
estado esperando y deseando y finalmente él lo hizo. Todo el control que tenía
desapareció, por suerte él paró el agua y me alejó un poco pero resbaló y cayó
al río. El agua de la cascada me mojó de pies a cabeza pero no me importaba, él
me había besado. Salté al agua al lado de él y le pregunté:
«-¿Entonces lo nuestro ya es oficial?»
-Mierda.
Alejo mis manos del agua y pongo mi cabeza bajo
la ducha. Quiero olvidar eso. Quiero olvidar todo lo relacionado a él. Quiero
olvidar a Caleb.
Termino de bañarme, salgo del baño y me visto.

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